Un café.

Me pregunto por qué escribe tanto, ¿por qué escribirá? En fin, tengo entre mis manos una de tantas cartas que ha escrito, me las ha dado, pero no significa que sean para mí o ¿sí?

Hoy me vi con Lizi, en el mismo café que siempre vamos cuando algo nos sucede, ella me contó de su familia y sus peleas con sus niños, la estaba escuchando o eso creo, de repente estaba y no estaba, tomaba lo último que decía para hacer una pregunta, como si le hubiese puesto atención, cuando me dí cuenta de lo que hacía, fui sincera y le dije que no la había escuchado con detalle, ella me miró, su mirada me decía que ya lo sabía.

Mi amiga, no sé con certeza qué significa un amigo, pero para mí, ella es mi amiga. Al fin nos trajeron un capuchino y un café americano, por supuesto el capuchino era para mí.

Me miró, ha ya necesitaba una mirada tierna, una mirada que me dijera háblame, aquí estoy para escucharte, me sentí tranquila y a la vez egoísta, más, ella me entendió, bueno, no por nada seguimos siendo amigas.

Idatzi dut

¿Queréis vivir…?

¿Queréis vivir <<según la naturaleza>>? ¡Ho nobles estoicos, qué embuste de palabras! Imaginaos un ser como la naturaleza, que es derrochadora sin medida, indiferente sin medida, que carece de intenciones y miramientos, de piedad y justicia, que es feraz y estéril e incierta al mismo tiempo, imaginaos la indiferencia misma como poder, ¿cómo podríais vivir vosotros según esa indiferencia?

Apenas es un fragmento de una de las obras de F. Nietzsche, titulado Más allá del bien y del mal.

¿Qué es lo que nos hace pensar que este es nuestro mundo? ¿Qué es vivir?